La abuelita francanesa de visita – Bilingüismo en casa

Se acabaron las vacaciones de navidad. Te dejo una historia de estos días.

Hace unas semanas tuvimos la visita de la abuela que se quedó nuevamente a dormir en casa.

Quería compartir contigo esta historia sobre nuestro bilingüismo en casa.

A la abuelita le encanta venir a visitarnos y compartir más tiempo con los chicos. ¡Nosotros felices!

¿Por qué me siento cómoda con mi suegra?

Fácil una de las razones más importantes es por la sencilla razón que respeta que nuestra familia sea bilingüe.

Esto para ella ha sido un proceso ya que no siempre fue así.

Respeto a los idiomas que hablamos tanto el alemán como el español

 

Cuando los chicos sacaron el juego de memoria bilingüe, escuché decir al papá…no yo no juego porque me mareo con los nombres…

Pensé que la abuela iba a decir algo pero no. Al contrario, estuvo tranquila jugando con ellos.

No tiene problemas con nuestro bilingüismo en familia. Cuando hablo con los chicos en español y si algo le interesa me pregunta abiertamente.

Agradezco mucho que ella sea tan abierta y paciente. Me alegra que no le moleste escuchar tanto otro idioma que no es el suyo siempre.

Supongo que para ella es como un sonido raro que escucha siempre alli resonando.  Lo lleva bien y eso es lo importante.

Aunque en el almuerzo se volteó la tortilla. Me dio risa porque de pronto ya no era español alemán sino se volvió franconés español… y empezaron las clases de franconés.

Me aprendí una frase:

  • mastica bien:  Gschaaid kooia

Apertura, escucha, tolerancia y aceptación son palabras claves en una familia bilingüe

 

Recuerdo alguna vez que cuando mi hija mayor estaba pequeña ella tenía sus dudas.

Conversando con ella me di cuenta que su único modelo de extranjeros habían sido algunas familias turcas que llegaron al pueblo y lamentablemente no aprendieron por el idioma.

Por lo tanto para ella eso de hablar dos idiomas no era buena idea.

Le di todos mis fundamentos y le dije que si esto en tres años no funcionaba yo misma le hablaría en alemán a mi hija. Creo que eso la tranquilizó.

Hoy ya no cuestiona sino acepta por ejemplo ir montada en un auto que va a todo volúmen cantando canciones de cumbia peruana y terminando con canciones de carnaval alemanas(encima en dialecto de Colonia).

Hoy pensaba que es una suerte que ahora ella me acepte a mi con mis costumbres (comió feliz mi almuercito peruano) y que acepte esta parte de la familia con sabor franco-peruano.

Te toca, ¿cómo te ha ido a tí con la integración de los dos idiomas en la familia? ¡Anímate y cuéntame un poco! Tu historia nos enriquece a todos 😉

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